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CAMINANTE

LA CAÑA CULTIVO VITAL QUE SOSTIENE ECONOMÍA REGIONAL

 

Por más que critiquen al sector, aporta el 60% de la movilidad financiera regional en la Huasteca

 

Por: Toño Martínez

Para la segunda mitad del año, la economía de Ciudad Valles y la región Huasteca Norte sufrirá una disminución del 20%, debido primero a una baja de hasta el 30% en la producción de caña, y caída en el precio del azúcar en mercados nacionales que es un referente para determinar el costo de tonelada de la gramínea.

 

Dicho de otra manera, si la industria cañera-azucarera dejó una derrama económica de alrededor de 4 mil millones de pesos a la zona en la zafra 2017-2018, la presente, que comenzó en Noviembre del año pasado y terminará en Mayo disminuirá 20% menos de esa suma.

 

Los primeros afectados serán los propios cañeros -12 mil en promedio- porque la merma afectará sus bolsillos pues además que tendrán menos dinero para el gasto familiar, arrastran adeudos por créditos para compra de insumos que cuyo pago no pueden postergar; se enfrentan también el encarecimiento de combustibles, canasta básica, en reparación de vehículos, equipos, servicios en general e insumos.

 

Luego, en la cadena de consecuencias negativas seguirá el comercio y prestadores de servicios, empleo, y hasta el municipio percibiría captará menos por conceptos como pago de prediales y licencias diversas provenientes de los cañeros.

 

Cierto que un descalabro financiero en el sector ya no daña lo mismo a la economía como hace 10 años o más, porque el crecimiento empresarial de comercios, el turismo, los programas sociales aportan hasta el 50% del circulante, pero no deja de ser un impacto adverso muy alto.

 

Por diversos factores, la caña este año no ha alcanzado un desarrollo pleno, ni la productividad por hectárea mejoró y eso se traduce en dinero perdido.

 

Las cuatro industrias maquiladoras de caña en la Huasteca como son el ingenio “Alianza Popular”, “Plan de San Luis”, “Plan de Ayala”  y el Beta San Miguel, y las organizaciones de productores están aplicando el máximo esfuerzo para aminorar hasta donde sea posible el efecto del menor ingreso, pero el panorama está complicado.