Vinaora Nivo SliderVinaora Nivo Slider

Titter Facebook

CAMINANTE

CON TODO Y LA CORRUPCIÓN PEMEX ES VITAL PARA EL PAÍS

 

Ingresos petroleros han sostenido el desarrollo de México por muchas décadas. Satanizar la empresa por el bandidaje no es sano

 

Por: Toño Martínez

La corrupción en Petróleos Mexicanos ha sido el exacerbado tema del día; de la noche a la mañana comentaristas de medios electrónicos, redes sociales, articulistas de prensa escrita y cualquier hijo de vecino se han vuelto “expertos” en materia petrolera y ello, aunado a la incitación popular que provoca el equipo del presidente Andrés Manuel López Obrador contra los que manejaron la empresa para-estatal, genera una inadmisible predisposición social contra Pemex.

 

Cierto, Petróleos Mexicanos es un nido de bandidos, corrupción y cada día la gente del nuevo gobierno y cualquier usuario de redes sociales “descubre” nuevos entretejes nefastos sobre saqueos de Pemex que involucran desde políticos de altos vuelos salpicando hasta los propios presidentes de la República de la época neoliberal como Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo Ponce de León, Vicente Fox Quesada, Felipe Calderón Hinojosa y Enrique Peña Nieto –dicho por el propio Andrés Manuel López Obrador-, mitad cierto y mitad en duda, que contribuyen a incrementar la condena popular hacia la petrolera.

 

Pero, ¿estamos siendo asertivos, justos?

 

Estoy de acuerdo que ha sido descomunal el robo interno en la empresa, que han salido ejecutivos, sindicalizados y trabajadores forrados de dinero por manejos turbios, a quienes hay que llevar ante la ley; nada de “perdón y olvido” pero, con sustento legal y no exhibirlos sin pruebas o por ruines vendetas políticas.

 

No olvidemos que Pemex ha sido durante décadas el principal aporte a la economía nacional con todo y las corruptelas; gracias a sus ingresos vía impuestos al presupuesto nacional, contamos con escuelas, carreteras, hospitales, comunidades electrificadas, programas de vivienda y acciones sociales, desarrollo pues.

 

De los ingresos petroleros en 2017 el presupuesto nacional recibió 400 mil millones de pesos; durante la crisis del 2008 aportó el 45%; esa ha sido el tamaño de su importancia, aunque en los últimos años haya disminuido por el desplome internacional de precios.

 

En el atropellado afán por exhibir la corrupción en Pemex que dejaron los neoliberales, el propio Andrés Manuel López Obrador violó el precepto jurídico de inocencia que señala: “Nadie es culpable hasta que se demuestre lo contrario”.

 

Señaló públicamente por su nombre al General Eduardo León Trauwitz, ex jefe de seguridad en Pemex, informando que estaba siendo investigado por su presunta vinculación con el robo de combustibles.

 

Conforme al nuevo sistema de justicia penal y a los derechos Humanos, no debió tratarlo de esa manera, pero lo hizo.

 

Porque en lugar de tanta alharaca mejor no se actúa firmemente, con la ley en la mano, con la razón y no con actitudes viscerales para depurar a la empresa, escarbarle a fondo y abrirles carpetas de investigación a los expresidentes mismos y a quienes resulten culpables. Nada de puntos finales como señala AMLO con gesto de perdonavidas.

 

Pero que no siembre la duda que la verdadera intención de destapar la cloaca en Pemex lleva otras intenciones.

 

Incitar al pueblo para ver a la empresa como un monstruo tenebroso de saqueos no es correcto; actuar y limpiar si con energía, con decisión institucional y no por razones personalistas o políticas si es de justicia.

 

Aunque la contribución de Pemex haya descendido hasta llegar a solo un 18% y el presupuesto federal se despetrolizó, no deja de ser sumamente necesario para el desarrollo. Sensatez por favor.