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EL NIDO DE LA IGUANA PERTURBADA

LOS CHAVOS SON BARATOS

 

Por José Arturo González Guerrero

Los jóvenes recién egresados de licenciaturas o ingenierías son baratos, si bien compiten en el proceso de evaluación y selección, y consiguen calificar como candidatos aptos a ocupar un puesto, los sueldos son bajos en tanto no tienen experiencia.

 

Sueldos que en principio les obliga a continuar como hijos de familia, quizá aportando algo al “gasto” y con dificultad para capitalizarse; les lleva tiempo destacarse en habilidades, conocimientos, disciplina, lealtad y otros atributos y cualidades, hasta lograr una mejor posición en la fábrica o con suerte, ser “pirateado” por otra empresa.

 

Los chamacos que no tienen educación media o superior la tienen más difícil, aún para ser obrero o encargado de bodega se les pide preparatoria terminada, así que muchos optan por aprender un oficio y con suerte, al cabo de los años logran independizarse.

 

Otras opciones son emigrar al “otro lado”, el ambulantaje, o la prostitución (en la Alameda Central de CDMX los jóvenes se alquilan por una hora a cambio de 200 o 400 pesos).

 

Para otros la alternativa natural es delinquir.

 

Para Andrés Manuel, preocupado porque el neoliberalismo abandonó a los jóvenes llamándoles ninis, la solución es darles un sueldo a cambio de que los empresarios les enseñen un oficio durante un año y consigan así, integrarse a la población productiva.

 

Pero para Maximiliano “N”, 3,600 pesos al mes a cambio de trabajar 8 horas de lunes a viernes es muy poca cosa, sus patrones le pagan más por trabajitos fáciles, “jales” que le permiten cultivar sus intereses personales, las pistolas, fumar mariguana, graffitear, y rapear.

 

Ayer, a un costado de Palacio de Gobierno de Cuernavaca, Morelos, en 24 segundos Maximiliano “N” devengó un pago de cinco mil pesos, y solo tuvo que disparar seis veces, su encargo: asesinar al empresario Jesús García, aunque en su intento también mató al líder cetemista Roberto Castrejón e hirió a dos personas más.

 

Maximiliano “N” tiene 22 años, ya había sido detenido en dos ocasiones, la primera cuando tenía 17 años por robo y cuando cumplió 18 por posesión de mariguana, es vecino de la colonia Carolina, en su antebrazo derecho luce un tatuaje en que se aprecia la palabra “Harto”, asesinó con una pistola calibre 9 milímetros marca Glock que, ahora resulta, “pudo haber pertenecido a una corporación policiaca y pudo haber sido puesta a disposición de la Fiscalía en noviembre de 2017”.

 

Le encargaron el jale a Maximiliano “N” porque es barato, es un muchacho improvisado completamente prescindible, en cambio un sicario profesional habría calculado tiempos y movimientos, habría operado bajo un plan que contemplara a otros cómplices, habría diseñado eventos simultáneos distractores, y habría considerado rutas de escape alternativas y eso cuesta una buena lana.

 

Andrés Manuel parece ignorar que los muchachos están ahí, al alcance del crimen organizado como en granjas donde los crecen y engordan hasta que están listos para halconear, para ser mulas o sicarios; y cuando requieren de “personal especializado” van a las universidades a tentar a futuros ingenieros químicos, contadores o administradores.

 

Si no logran reclutar a estudiantes y profesionistas jóvenes, los secuestran, tal como ya han secuestrado a ingenieros y técnicos que dan mantenimiento a torres de compañías telefónicas, o a cocineros, médicos y a enfermeros.

 

De la misma manera que hacen operativos de leva forzada en canchas de futbol, o en autobuses en las carreteras, seleccionando a jóvenes agresivos y con buena genética qué, serán adoctrinados, enviciados y capacitados hasta hacer de ellos buenos “soldados”, si no sirven terminarán en una fosa clandestina.

 

Los Maximilianos, los ninis que nacieron entre la mugre y la pobreza, que deambulan en los barrios y colonias bravas de México, son baratos pero no son de a 180 pesos por día (de lunes a viernes) porque además, no necesitan ahorrar para comprar una moto, una bicicleta o un celular, pueden comprarlos muy baratos a un colega que los haya robado o robarlos ellos mismos.

 

Los Maximilianos , no son ni aspiran a ser “Jovenes Construyendo el Futuro”, han sustituido aspiraciones por rencor social, no están interesados en el arte, la ciencia, el deporte o la tecnología, tienen necesidades muy básicas y una vida corta, son carne de cañón, son producto dañado.

 

Tres mil seiscientos pesos al mes no son la respuesta, el Proyecto de Nación, el Plan Nacional de Desarrollo 2019-2024 debería incluir un gordo capítulo de estrategias de prevención del delito y desarrollo del niño y adolescente, o dígame usted si esto es un plan:

 

“Se trabajará en disuadir a los autores de conductas delictivas de su reincidencia mediante intervenciones restaurativas, orientadas a su protección, resocialización y a la reparación del daño cometido a las víctimas. Se pondrá especial énfasis en el combate a los crímenes que causan mayor exasperación social como los delitos sexuales, la violencia de género en todas sus expresiones, la desaparición forzada, el secuestro y el asalto en transporte público.”

 

Este panfleto propagandístico es lo que Andrés Manuel nos entregó como Plan Nacional de Desarrollo 2019-2024: https://lopezobrador.org.mx/wp-content/uploads/2019/05/PLAN-NACIONAL-DE-DESARROLLO-2019-2024.pdf

 

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