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EL NIDO DE LA IGUANA PERTURBADA

ESPLÉNDIDA COLUMNA DE TOÑO MARTÍNEZ

 

Por José Arturo González Guerrero

“El Nido de la Iguana Perturbada” cumple cuatro años, se publicó por primera vez un 6 de octubre de 2015, y creo que es muy oportuno celebrarlo recomendando y comentando “Caminante”, la columna de Toño Martínez y su más reciente entrega: “Periodismo”, una muy interesante reflexión de lo que ha sido, es y debería ser el ejercicio periodístico, desde su muy particular punto de vista.

 

Admito que no conozco de primera mano la amplia trayectoria de Toño, solo sus más recientes colaboraciones, sus notas y columnas para REDSL, y es que parte de mi trabajo es leerlas cuidadosamente cada vez que nos llegan.

 

Reconozco también, que difícilmente coincidiríamos en algún punto, en lo que respecta a ciertos asuntos, por ejemplo: las políticas públicas en cuanto a salud sexual y reproductiva y el quehacer de las ong’s en este rubro, para Toño y para mí la información mediante pláticas y folletos para adolescentes y la distribución gratuita de condones, no nos significan lo mismo.

 

Sin embargo, hay algo que no se le puede regatear a Toño, tiene oficio, vocación y muy buena reputación.

 

Dicho lo anterior, tiene mucha razón Toño cuando habla del periodismo prostituido de manera burda, chabacana y cínica, se le olvidó mencionar que en la actualidad se crean portales de noticias exclusivamente al servicio de personajes, partidos políticos y religiones; medios para difusión de propaganda maquillados de “periodismo”; incluso en la mañanera de AMLO, sin ningún pudor o despiste, participan putas del periodismo que le adulan, le hacen preguntas a modo, y le defienden en sus portales.

 

¿Usted los ha visto? ¿Los tiene identificados?

 

¿Qué predominan las notas lúgubres por encima de las buenas noticias?, ¿Qué estos contenidos no abonan a la esperanza? Sí, Toño tiene razón, he sabido de personas en tratamiento por depresión profunda a quienes el terapeuta recomienda: “No vea ni escuche los noticieros ni periódicos”; también he conversado con hombres de mi generación, “cobijas ya muy meadas” (como diría don Héctor Bonilla) que, viendo el panorama de nuestro país concluyen: “Ya nos cargó la verga”.

 

Sí, Toño tiene razón, en términos muy generales la mayoría del periodismo que se hace en nuestro país ha torcido el camino, pero también hay periodismo hecho con profesionalismo que ha servido de contrapeso a la desinformación y la propaganda, recordemos que “La Estafa Maestra”, “La Casa Blanca de La Gaviota”, “Las fincas y empresas de Manuel Bartlett”, solo por mencionar algunos ejemplos recientes, han sido trabajos muy complejos de periodismo de investigación que han servido como denuncia (el desenlace de cada caso es otra historia que no compete al periodismo).

 

La desinformación solo se combate con información, uno de los casos más graves de desinformación gestados en el periodismo irresponsable ocurrió el 6 y 13 de diciembre de 2006, cuando Ricardo Rocha presentó en Reporte 13, en TV Azteca, dos programas consecutivos sobre las teorías alternativas sobre el origen del SIDA.

 

Que el público viera y escuchara a médicos, académicos, pseudomédicos y activistas cuestionando la teoría aceptada sobre el VIH, negando que existiera el virus, fue un duro golpe a los esfuerzos de prevención y tratamiento con retrovirales, generó confusión y falsas expectativas en personas infectadas, y aunque no existen cifras sobre el impacto de esta desinformación, es fácil suponer sus consecuencias.

 

Toño Martínez en su columna también nos invita a reflexionar en el rol del periodista como un sujeto que rige su trabajo en función de “la ética, la responsabilidad, el compromiso de defender la libertad, valores, justicia, la democracia, la verdad y la vida misma”, y sentencia: “los periodistas y reporteros tenemos que reaccionar, re direccionar el periodismo que estamos desarrollando, recuperar ética, valor, responsabilidad para caminar con la sociedad en búsqueda de esperanzas, de construir y no destruir.”

 

Por supuesto, tiene razón.

 

Sin embargo creo que también hay que considerar al público que consume información (y desinformación); si creyera en teorías conspirativas le echaría la culpa a los reptilianos de una intensa campaña de idiotización de masas, para que sean incapaces de discriminar entre falsas noticias, propaganda, adoctrinamiento e información pura y dura.

 

Pero estudiosos de la comunicación ya nos han explicado fenómenos como la “posverdad”, en contraposición al periodismo que informa para tomar decisiones; merecería otra columna considerar posibles causas de por qué el público está ávido de entretenimiento y de por qué está poco interesado en informarse.

 

En la legislación de la interrupción del embarazo, por ejemplo, ¿Qué papel juega el periodismo? Cualquiera diría que informar objetivamente, dar voz a activistas y expertos a favor y en contra, publicar estadísticas, informes de bioética y además, en los espacios editoriales de cada periódico, publicar análisis y opinión, todo con el fin de que el público tenga una postura sustentada en información; es decir, haciendo un llamado al pensamiento crítico, a la razón no a la emoción ni al pensamiento mágico que sustenta creencias religiosas.

 

Entonces el trabajo del reportero es cuestionar, validar, hacer suya la curiosidad e ignorancia del público para obtener la información más precisa; así, si un activista nos dice que hay sobrepoblación de hombres que se prostituyen en una ciudad, la pregunta obligada es: ¿Cuál es la cifra aceptable de prostitutos?

 

Si una científica nos dice que platica con extraterrestres sobre asuntos de historia, arqueología y antropología, ¿Debemos acotar que a la fecha ni el Departamento de Defensa de EEUU ni ninguna otra institución seria ha validado contacto humano con extraterrestres?

 

La reflexión de Toño Martínez nos obliga a hacernos estas y otras preguntas, nos recuerda la enorme responsabilidad que implica el quehacer periodístico, y a mí en lo personal me estimula a continuar con “El Nido de la Iguana Perturbada”, comentando y analizando los asuntos que me ocupan y me preocupan y que encuentran eco en mis lectores, algunos en completo acuerdo con mis posturas, otros en total desacuerdo, algunos debatiendo en el campo de las ideas, otros mentándome la madre y también debo decirlo: Algunas columnas han pasado casi inadvertidas.

 

En estos cuatro años he escrito sobre literatura, cine, artes plásticas, política, activismo feminista, activismo elegebetero, la vejéz, el fraude el reality en el que participó Emma Calo, salud sexual, relatos de mi autoría, crónica urbana, temas y asuntos muy diversos porque en el nido de una iguana perturbada cabe todo lo imaginable e inesperado.

 

Gracias por estos cuatro años.

 

Para leer la columna completa de Toño Martínez haga click aquí:

https://bit.ly/2Vn3FKo

 

 

edito

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