Vinaora Nivo Slider

Titter Facebook

 

 EL NIDO DE LA IGUANA PERTURBADA

LOS FANTASMAS

 

“Los fantasmas son asuntos no resueltos”

Pedro Almodovar

 

Por José Arturo González Guerrero

Son inoportunos, por lo general aparecen cuando no tenemos tiempo ni humor para alegrarnos de verles, parecería que es a los viejos a quienes más nos visitan (o con más frecuencia), pero no es eso, es que a los viejos se nos da muy bien enmarcarlos en bonitos portarretratos, o los preservamos en una cobijita tejida con ganchillo, en una vajilla incompleta con algunas piezas despostilladas, o en un par de aretes que nunca usamos pero que ahí están en su cajita, en algún cajón.

 

No siempre los fantasmas son de amigos, maestros o familiares muertos, también están los de aquellos que salieron de nuestra vida de un día para otro o sigilosamente, inadvertidamente, pero que vuelven, eternamente jóvenes tal como el día que caímos en cuenta de que ya no estaban.

 

Unos y otros, los fantasmas de los muertos y de los que se fueron a vivir su vida quién sabe a dónde (y quizá ya tampoco estén vivos), nos recuerdan cosas importantes, situaciones graciosas, o acontecimientos tristes y dolorosos.

 

Son inoportunos y por eso (a veces) nos incomodan ¿Quién querría verlos en una boda?, ¿O en las consecuencias de una mala decisión?, ¿Quién querría escucharles decir: “te lo dije”?, ¿Quién querría pasar la vergüenza de reír en el momento menos apropiado, sólo porque se les ocurre hacernos un guiño?

 

Sin embargo los necesitamos, algunos llegan a ser imprescindibles, nos dan lecciones tardías, nos revelan información que siempre estuvo ahí, nos traen noticias de nosotros mismos, de lo que alguna vez fuimos y de eso en lo que nos hemos convertido.

 

María Félix, cuando ya era vieja y sabia dijo una vez: “Cuando me retire me bastará una casa con dos grandes habitaciones, una para mis demonios y otra para mis recuerdos”, seguramente tenía la intención de mantenerlos cautivos bajo llave, pero cuando vio que era imposible se hizo a la idea y se los vendió a la editorial Clío y a Televisa.

 

Y es que algunos se vuelven tan pesados que hacemos todo lo posible por desaparecerlos, tomamos terapias convencionales y alternativas, o les mandamos hacer misas para dejar de soñarlos, pero tarde o temprano comprendemos que no se irán y aprendemos, como La Doña, a convivir cordialmente con ellos mientras nos vamos muriendo en pedazos, a los diabéticos se les muere primero una pierna, luego la vista, luego toditos ellos, a otros se les mueren primero algunos nombres, luego algunas fechas, después ven una licuadora y no saben qué es o para que sirve, a otros antes de morir se les mueren las ganas, unos cuantos mueren sanos, completitos, mientras duermen, en cualquier caso nuestros fantasmas se quedan hasta el final porque son muy leales o muy necios.

 

Felizmente la mayoría de los viejos al final conseguimos aceptarlos, reconciliarnos, incluso conversar con ellos, sabemos que muy pronto seremos (como ellos) un fantasma para alguien más joven, más vivo, y entonces… ¡Ah Como nos vamos a divertir!

 

Ubicación de Oficinas Fan Page RedSL.MX Agencia Creativa