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A PESAR DE SUS CRUCIALES APORTACIONES AGRARISMO MEXICANO Y DE SU VALIENTE TRANSGRESIÓN A LAS NORMAS DE GÉNERO DE SU ÉPOCA, MANUEL PALAFOX, “EL AVE NEGRA DEL ZAPATISMO” NUNCA HA SIDO UN ÍCONO GAY NI UN REFERENTE PARA LOS MOVIMIENTOS LGBT

 

Texto de Luis de Pablo

Síguelo en Twitter @LuisdePablo

11:50h

Manuel Palafox nació en la ciudad de Puebla en 1886. Estudió ingeniería y desempeñó distintos cargos en varias empresas agrícolas. Para 1911 era administrador de las haciendas de Tenango y Santa Clara y fue ahí donde conoció a Emiliano Zapata. Aunque inicialmente estaban en bandos opuestos (Palafox representaba los intereses de la hacienda y Zapata el de los campesinos), muy rápido fue convencido y reclutado al movimiento.

 

En contraste con el guapo y carismático Zapata, a Palafox lo describían como “un hombre de corta estatura, delgado y marcado de viruelas”. En los siguientes meses, las habilidades políticas y administrativas del joven Palafox (tenía 26 años) lo volvieron un aliado indispensable para el Caudillo, quien, en 1913 lo nombró secretario del cuartel.

 

  

Hay que reconocer que las actitudes afeminadas (de las que Palafox era pródigo), eran muy mal vistas en las filas zapatistas. Incluso se sabe de casos de soldados que fueron fusilados por practicar “delitos contra natura”. Palafox era visto con desconfianza por sus compañeros de lucha, no sólo por sus maneras femeninas, sino por su estilo de resolución de conflictos: en vez de agarrarse a balazos, preferiría la negociación y la intriga, consideradas “poco viriles”. Por esta razón, le pusieron el apodo de “el Ave Negra”. A pesar de todo, la impresionante inteligencia de Palafox lo llevó a ocupar cargos cada vez más importantes en el movimiento.

 

 

 

Al entrar los zapatistas en la Ciudad de México, en 1914, Palafox maniobró para que sus intereses fueran representados en el gobierno convencionista. En diciembre de 1914 fue designado secretario de Agricultura y Colonización, cargo que ejerció en los gabinetes de Eulalio Gutiérrez Ortiz, Roque González Garza y Francisco Lagos Cházaro y donde se propuso llevar a la práctica la causa agrarista del movimiento zapatista.

 

Apenas ocupó el cargo, Palafox fundó el Banco Nacional de Crédito Rural, ordenó el establecimiento de escuelas regionales de agricultura y el de una fábrica nacional de implementos agrícolas y creó una oficina especial para el deslinde y reparto de tierras.

 

Pero su obra más relevante como secretario de Agricultura fue, sin duda, la Ley Agraria de 1915, base de la política agraria de todos los gobiernos emanados de la Revolución. A partir de 1917, los conflictos internos dentro del movimiento zapatista empezaron a volverse más agudos.

 

Fue en esta época cuando Otilio Montaño, autor del Plan de Ayala, se distanció de Zapata y acabó siendo fusilado.

 

El Ave Negra no se mantuvo al margen de los conflictos. En esta época, otro general zapatista, Mauricio Mejía acusó públicamente a Palafox: “Un pobre diablo de sexo equivocado como lo es usted no puede llamarse amigo de los hombres que lo somos de verdad”.

 

En 1918, Palafox cayó de la gracia del Caudillo y su homosexualidad, que siempre había sido un secreto a voces, se volvió de pronto intolerable. En octubre huyó de la zona zapatista y en noviembre lanzó un manifiesto desconociendo a Zapata como líder del movimiento agrarista.

 

En 1920, después del asesinato de Zapata y del de Carranza, se sumó a la unificación revolucionaria encabezada por Obregón y figuró en el Ejército Mexicano.

 

Murió en su Puebla natal, lejos de la mirada pública, en 1959. A pesar de sus cruciales aportaciones agrarismo mexicano y de su valiente transgresión a las normas de género de su época, “el ave negra del zapatismo” nunca ha sido un ícono gay ni un referente para los movimientos LGBT.

 

Del twitter de @LuisdePablo