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“DESDE EL CIELO UNA HERMOSA MAÑANA..” Y MARÍA MOVIÓ LA FE Y DEVOCIÓN DE MILES

 

CATEDRAL DE VALLES, CENTRO DE PEREGRINOS QUE ACUDIERON DE TODA LA HUASTECA A DEMOSTRAR SU AMOR A LA MADRE DE JESÚS

 

Por Toño Martínez

12:15h

Ciudad Valles.-A pie, en autobús, bicicletas, motocicletas en vehículos último modelo o vetustos llenos de rechinidos, con cofres y cajuelas atados con mecates y alambres; otros en muletas y sillas de ruedas, ricos, pobres, jóvenes, adultos ancianos y niños per una vez más, miles y miles de personas de todos los rincones de la Huasteca acudieron a la Catedral de Valles, para rendir respeto, amor, veneración y gratitud a la Madre de Jesús, la Virgen de Guadalupe María, “La Morenita del Tepeyac.

 

El Himno a María, “Desde el cielo una hermosa mañana, desde el cielo una hermosa mañana, la Guadalupana, la Guadalupana, la Guadalupana bajo al Tepeyac” resonó a lo largo de los recorridos por carreteras, caminos y veredas y retumbó en las paredes de la Catedral.

 

No quedó duda; La fe y la esperanza en María, en Guadalupe es monolítica; ni las campañas de desprestigio y descredito contra la religión Cristiana y sus íconos promovidas por grupos extraviados, vacíos de Dios y de espiritualidad, ha hecho mermar la confianza en “La Morenita del Tepeyac”.

 

Tal vez la convulsión que sufre México, el mundo; llenos de violencia, muerte, destrucción de la naturaleza, ataques contra la familia y el matrimonio, devastación de valores y la incertidumbre en el presente y futuro inmediato fortalecieron la necesidad de buscar ayuda en lo divino, y quien mejor que María para recoger la esperanza de quienes no se rinden y se resisten a ser arrastrados por la maldad.

 

 

Llamó por ello la atención, que el número de jóvenes que antorcha en mano y precedidos por carros alegóricos, salieron lo mismo de Axtla de Terrazas, Xilitla, Aquismón, Huehuetlán, San Martín, Tanquián, El Naranjo, San Vicente, Tamasopo, Tamuin, Ébano como de cada uno de los municipios y comunidades que conforman las diócesis, entusiastas y llenos de devoción llegaran desde la tarde y noche del día 11, víspera de las apariciones de la Virgen María al indígena Juan Diego y en la fecha precisa, el 12, para postrarse a los pies de la “Emperatriz de América”.

 

Muchos integraron bandas musicales de viento o huapangueros interpretando alabanzas a María.

 

Ni la distancia, ni el frio, cansancio, hambre o llovizna en algunos sitios los detuvo.

 

En su mirada se notaba el misticismo, no el cansancio, el fervor genuino.

 

A la Catedral acudieron también mariachis con sus vibrantes notas, rockeros, bandas; todos unidos, sin distingos de estratos sociales.

 

A las 10 de la noche del 11, el Obispo de la Diócesis de Valles, Roberto Octavio Balmori Cinta y sacerdotes, oficiaron la misa conmemorativa de los 488 años del advenimiento de María en el cerro del Tepeyac a Juan Diego o Cuauhtlotoatzin , su nombre nativo, antes de ser bautizado, para distinguir a los mexicanos con su presencia y asistencia.

 

La lectura, el significado de las apariciones -5- de la Madre de Jesús está inserto en los genes de los mexicanos creyentes, y de ahí que no solo permanezca sino que se acrecienta la confianza y la esperanza en María, la que bajó del cielo.