- *Infórmese y verifique los hechos*
Un ciudadano bien informado es el principal obstáculo frente al abuso de poder. Contraste información, consulte diversas fuentes y no permita que la propaganda sustituya la realidad.
- *Defienda la libertad de expresión*
El silencio es terreno fértil para el autoritarismo. Expresar opiniones, debatir ideas y proteger el derecho de otros a disentir fortalece la democracia.
- *Participe en la vida pública*
No delegue por completo las decisiones en los políticos. Asista a reuniones vecinales, participe en organizaciones civiles y exija rendición de cuentas.
- *Exija transparencia y vigilancia del gasto público*
Los gobiernos deben explicar cómo usan el dinero de los ciudadanos. La opacidad abre la puerta a la corrupción y al uso político de los recursos.
- *Fortalezca las instituciones democráticas*
Apoye la independencia de tribunales, organismos de control, medios de comunicación y cualquier instancia que limite la concentración excesiva del poder.
- *Organícese con otros ciudadanos*
Los gobiernos autoritarios suelen aprovechar el aislamiento social. La organización pacífica de ciudadanos multiplica la capacidad de vigilancia y presión democrática.
- *Utilice los mecanismos legales disponibles*
Las denuncias, solicitudes de información, recursos judiciales y mecanismos de participación ciudadana son herramientas legítimas para exigir respeto a la ley.
- *Vote y participe durante todo el proceso democrático*
La democracia no termina el día de las elecciones. Es indispensable dar seguimiento a las promesas, decisiones y acciones de quienes gobiernan.
- *Apoye al periodismo independiente*
Una prensa libre y crítica permite revelar abusos, corrupción y decisiones contrarias al interés público.
- *No normalice los abusos de poder*
Los gobiernos autoritarios rara vez se consolidan de un día para otro; suelen avanzar cuando la sociedad acepta pequeñas violaciones a la ley, la censura o la concentración del poder como algo cotidiano.
La mejor defensa contra cualquier deriva autoritaria es una ciudadanía activa, informada y organizada, que comprenda que la democracia no es un regalo del gobierno, sino una responsabilidad permanente de la sociedad.







