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  1. *Infórmese y verifique los hechos*

   Un ciudadano bien informado es el principal obstáculo frente al abuso de poder. Contraste información, consulte diversas fuentes y no permita que la propaganda sustituya la realidad.

 

  1. *Defienda la libertad de expresión*

   El silencio es terreno fértil para el autoritarismo. Expresar opiniones, debatir ideas y proteger el derecho de otros a disentir fortalece la democracia.

 

  1. *Participe en la vida pública*

   No delegue por completo las decisiones en los políticos. Asista a reuniones vecinales, participe en organizaciones civiles y exija rendición de cuentas.

 

  1. *Exija transparencia y vigilancia del gasto público*

   Los gobiernos deben explicar cómo usan el dinero de los ciudadanos. La opacidad abre la puerta a la corrupción y al uso político de los recursos.

 

  1. *Fortalezca las instituciones democráticas*

   Apoye la independencia de tribunales, organismos de control, medios de comunicación y cualquier instancia que limite la concentración excesiva del poder.

 

  1. *Organícese con otros ciudadanos*

   Los gobiernos autoritarios suelen aprovechar el aislamiento social. La organización pacífica de ciudadanos multiplica la capacidad de vigilancia y presión democrática.

 

  1. *Utilice los mecanismos legales disponibles*

   Las denuncias, solicitudes de información, recursos judiciales y mecanismos de participación ciudadana son herramientas legítimas para exigir respeto a la ley.

 

  1. *Vote y participe durante todo el proceso democrático*

   La democracia no termina el día de las elecciones. Es indispensable dar seguimiento a las promesas, decisiones y acciones de quienes gobiernan.

 

  1. *Apoye al periodismo independiente*

   Una prensa libre y crítica permite revelar abusos, corrupción y decisiones contrarias al interés público.

 

  1. *No normalice los abusos de poder*

    Los gobiernos autoritarios rara vez se consolidan de un día para otro; suelen avanzar cuando la sociedad acepta pequeñas violaciones a la ley, la censura o la concentración del poder como algo cotidiano.

 

La mejor defensa contra cualquier deriva autoritaria es una ciudadanía activa, informada y organizada, que comprenda que la democracia no es un regalo del gobierno, sino una responsabilidad permanente de la sociedad.