Mientras el gobierno de Ricardo Gallardo Cardona insiste en presumir avances y propaganda sobre un supuesto estado seguro, las cifras oficiales revelan una realidad muy distinta en San Luis Potosí: los delitos aumentaron hasta 18.9 por ciento durante su administración. Los datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública exhiben el fracaso de una estrategia que, lejos de contener la violencia, ha permitido que la inseguridad crezca mientras el gobierno se concentra en campañas mediáticas y eventos de promoción personal.
El incremento de más de 9 mil delitos en apenas dos años demuestra que la narrativa oficial está desconectada de lo que viven diariamente miles de potosinos. Robos, asaltos, extorsiones y otros ilícitos siguen golpeando a la ciudadanía, mientras las autoridades estatales parecen más preocupadas por cuidar la imagen del mandatario que por ofrecer resultados concretos. El cambio de titulares en la Secretaría de Seguridad no ha significado mejoras; por el contrario, las estadísticas reflejan una administración rebasada y sin rumbo en materia de seguridad pública.
El gobierno gallardista llegó con la promesa de transformar San Luis Potosí, pero hoy enfrenta cuestionamientos cada vez más severos por el deterioro de la seguridad y la falta de respuestas eficaces. Las cifras no mienten: mientras la violencia avanza, el discurso triunfalista del Ejecutivo estatal se cae a pedazos, dejando en evidencia que la prioridad ha sido la propaganda política, no la tranquilidad de las familias potosinas.







