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Mundial 2026: seis críticas públicas a la organización mexicana que persiguieron a la 4T hasta el arranque del torneo.

 

A pesar de que México conocía desde 2018 que sería coanfitrión de la Copa Mundial de la FIFA 2026, la preparación nacional avanzó con retrasos, improvisaciones y problemas de coordinación que terminaron acompañando al proyecto hasta horas previas al torneo.

 

Entre los cuestionamientos más recurrentes destacan los siguientes:

 

  1. El Estadio Azteca inició su transformación demasiado tarde.

Uno de los señalamientos más repetidos fue que la remodelación del estadio sede del partido inaugural comenzó años después de que México supiera que albergaría encuentros mundialistas. Reportes periodísticos señalaron que las obras arrancaron apenas en 2024, pese a que la designación del Mundial se conocía desde 2018, generando presión sobre plazos, costos y entregas.

 

  1. La movilidad siguió siendo el principal dolor de cabeza.

Especialistas en transporte advirtieron que los planes de movilidad fueron comunicados con poca claridad y sin suficiente información sobre sus impactos para millones de usuarios cotidianos. La zona del Estadio Azteca permaneció como uno de los puntos de mayor preocupación debido a los problemas históricos de acceso y congestión.

 

  1. No hubo una transformación profunda de la red carretera.

A diferencia de otros países que aprovecharon los mundiales para construir infraestructura estratégica, diversos análisis señalaron que México llegó al torneo sin nuevas autopistas relevantes para conectar sus sedes. La estrategia se concentró principalmente en mantenimiento, gestión de tráfico y ajustes operativos sobre infraestructura ya existente.

 

  1. Las autoridades terminaron recurriendo a medidas extraordinarias para evitar el colapso urbano.

La decisión de suspender clases presenciales, promover trabajo remoto y reducir actividades gubernamentales durante la inauguración fue interpretada por críticos como una señal de que la solución a los problemas de movilidad terminó siendo disminuir la circulación de personas en lugar de resolver estructuralmente los cuellos de botella.

 

  1. Persistieron dudas ciudadanas sobre el grado de preparación.

Encuestas y reportes difundidos durante los preparativos mostraron una percepción dividida entre la población respecto al nivel de avance de las obras y adecuaciones en las sedes mexicanas. Las dudas se concentraron principalmente en movilidad, seguridad y capacidad operativa.

 

  1. Las obras generaron conflictos vecinales y sociales.

Las intervenciones alrededor de las sedes estuvieron acompañadas por protestas de residentes, preocupaciones por el impacto urbano y cuestionamientos sobre quiénes serían los principales beneficiarios de los proyectos asociados al Mundial.

 

El contraste

Los gobiernos federales, estatales y municipales sostuvieron durante todo el proceso que sí existió una inversión importante en infraestructura, movilidad, conectividad y renovación urbana vinculada al Mundial. Diversos reportes registraron miles de millones de pesos destinados a proyectos relacionados con las sedes mexicanas.

 

Sin embargo, para los críticos, el problema nunca fue únicamente cuánto dinero se gastó, sino la percepción de que muchas decisiones llegaron tarde, que la planeación fue reactiva y que México desaprovechó la oportunidad de utilizar el Mundial como detonador de transformaciones urbanas de mayor alcance.

 

A ocho años de conocer la designación mundialista, el debate no fue si hubo obras, sino si el país estuvo a la altura de una oportunidad que se anunció con suficiente anticipación para hacer mucho más.