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El debate nacional no debería reducirse al desgaste político que enfrenta la presidenta Claudia Sheinbaum por los bloqueos, plantones y actos de presión de la Coordinadora Nacional de los Trabajadores de la Educación (CNTE). La verdadera preocupación de millones de mexicanos es otra: cuánto del dinero público está dispuesta a entregar su administración para mantener la paz con un movimiento que durante años fue un aliado político estratégico de Morena.

 

A estas alturas, sería ingenuo esperar un acto de firmeza o responsabilidad política por parte de un gobierno que construyó buena parte de su fuerza con el respaldo de organizaciones sociales y sindicales que hoy le exigen cobrar la factura de su apoyo. La CNTE no es un adversario inesperado de la llamada Cuarta Transformación; es un actor que acompañó sus luchas, respaldó sus causas y se benefició de la cercanía con el poder.

 

Por eso, lo que está por ocurrir no parece una negociación entre un Estado que defiende el interés general y una organización que plantea demandas laborales. Todo apunta a un nuevo episodio de entreguismo político, donde el gobierno federal utilizará recursos que pertenecen a todos los mexicanos para satisfacer las exigencias de un grupo acostumbrado a obtener beneficios mediante la presión, el bloqueo de vías de comunicación y la afectación de terceros.

 

El verdadero costo no lo pagará Morena ni la presidenta Sheinbaum en términos de imagen. Lo pagarán los ciudadanos mediante un presupuesto cada vez más comprometido, menos margen para atender otras necesidades nacionales y la consolidación de un mensaje peligroso: que quien más presiona, más obtiene.

 

El gobierno de Claudia Sheinbaum tiene la oportunidad de demostrar que la llegada al poder implica romper con viejas alianzas de conveniencia. Sin embargo, los antecedentes de su movimiento y la dependencia política que ha mantenido con la CNTE hacen difícil esperar una ruptura. Lo que muchos mexicanos anticipan no es una defensa del interés público, sino un nuevo capítulo de concesiones a sus antiguos aliados.