Trabajadores activos y jubilados del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) intensificaron sus protestas en al menos 15 estados del país y la Ciudad de México para exigir mejores condiciones laborales, un retiro digno, mayor abasto de medicamentos e insumos médicos, así como la contratación de personal. Las movilizaciones del 8 de octubre incluyeron bloqueos en Paseo de la Reforma, donde los inconformes instalaron un plantón frente a las oficinas centrales del instituto, luego de una reunión de más de siete horas en la Secretaría de Gobernación que concluyó sin acuerdos.
Uno de los principales motivos del conflicto es el rechazo al incremento salarial de 2.9 por ciento aprobado por la dirigencia del Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social (SNTSS), encabezada por Rafael Olivos Hernández. Los inconformes demandan un aumento del 10 por ciento directo al tabulador, la realización de un congreso nacional extraordinario y la destitución del dirigente sindical, a quien acusan de no defender los intereses de la base trabajadora. También expresan preocupación por las modificaciones a los estatutos sindicales y los cambios relacionados con sus condiciones de retiro.
Además de las demandas salariales, los manifestantes denuncian falta de personal, medicamentos, uniformes, equipo e insumos para atender adecuadamente a los derechohabientes. Ante la falta de acuerdos, trabajadores inconformes llamaron a un paro nacional, con la precisión de que los servicios esenciales, como urgencias, hospitalización y quirófanos, deben continuar operando. El conflicto mantiene la presión sobre las autoridades federales y la dirigencia sindical, mientras los trabajadores exigen respuestas concretas a sus demandas laborales y a las carencias que, aseguran, afectan tanto al personal como a los pacientes.







