El Senado de la República turnó al Ejecutivo Federal reforma que expide Ley General de Aguas, tras una aprobación vía fast track en lo general y en lo particular.
En una sesión de casi seis horas, donde ni siquiera se discutió en comisiones, no se modificó ningún artículo a lo aprobado por los diputados en San Lázaro.
Los legisladores de los llamados partidos de oposición sirvieron más de comparsa que de oposición al nuevo régimen.
Lo que se espera ahora es que el gobierno de cuarta transformación haga un uso electorero de las concesiones de agua, tal como lo hace con cualquier recurso que tiene a su alcance.









