Los regímenes de Morena, a nivel nacional, y de Gallardo, a nivel local, han impuesto sellos de incompetencia, omisión, improvisación, gandallismo e ilegalidad, difíciles de superar hasta que otros gobiernos demuestren lo contrario. El Congreso del Estado ofrece ahora un nuevo ejemplo de ello, con un rezago legislativo que evidencia las deficiencias en el trabajo parlamentario.
A dos años de iniciada la LXIV Legislatura, permanecen pendientes 374 de las 824 iniciativas presentadas, lo que representa 45.4 por ciento del total, de acuerdo con la octava evaluación trimestral de Congreso Calificado. La organización reportó una eficacia legislativa de apenas 54 por ciento y señaló que 26 de las 27 comisiones mantienen al menos una iniciativa ciudadana sin dictaminar, convirtiendo la atención a las propuestas de la sociedad en uno de los principales pendientes del Poder Legislativo.
El informe también advierte deficiencias en el seguimiento del trabajo de los diputados: 17 legisladores tienen iniciativas caducas y seis presentaron propuestas sin incluir el apartado de impacto presupuestal, pese a que el propio Congreso estableció como obligatorio ese requisito. Los datos dejan al descubierto un Poder Legislativo con cientos de asuntos sin resolver y con incumplimientos que cuestionan la eficacia con la que sus integrantes están desempeñando la responsabilidad para la que fueron electos.







