La apuesta de Xavier Nava Palacios es tan correcta en el discurso como complicada en la práctica. El dirigente estatal de Somos MX anunció que denunciará los actos anticipados de campaña, pero no solamente del Partido Verde, sino de cualquier fuerza política que viole la ley electoral. Si cumple esa promesa, sus denuncias también alcanzarán al PAN.
Y razones no faltan.
Apenas un día antes, la dirigente estatal panista y senadora Verónica Rodríguez presentó con bombo y platillo a quienes serán los «coordinadores» para la capital potosina. El nombre cambia, pero la intención política parece la misma que durante años han utilizado prácticamente todos los partidos: comenzar a posicionar candidatos antes de que la ley lo permita.
La simulación se ha convertido en una costumbre. Ya no existen precandidatos; ahora son coordinadores, enlaces, promotores, defensores o representantes territoriales. Cambia la etiqueta, pero no el objetivo. El mensaje es claro: adelantarse a la competencia sin asumir el costo jurídico de hacerlo.
Morena perfeccionó esa estrategia en el proceso electoral anterior. Lo hizo a plena luz del día y con escasas consecuencias. Lo grave es que, lejos de denunciar esas prácticas, los partidos de oposición terminaron imitándolas. El razonamiento fue simple: si unos pueden violar las reglas sin castigo, los demás no están dispuestos a competir con desventaja.
Así comenzó una peligrosa carrera hacia la ilegalidad, donde respetar la ley pasó a verse como un acto de ingenuidad política.
En ese contexto aparece Somos MX con una estrategia distinta: judicializar los actos anticipados de campaña y exigir que las reglas se apliquen para todos. En teoría, es exactamente lo que debería ocurrir en un Estado democrático. En la práctica, la apuesta enfrenta un obstáculo mayor: la escasa confianza que hoy generan las autoridades electorales.
Si los órganos encargados de arbitrar la contienda vuelven a mirar hacia otro lado, el mensaje será devastador. Confirmarán que en México las leyes electorales son negociables y que los tiempos legales únicamente obligan a quienes deciden respetarlos.
Ese es el verdadero riesgo para Somos MX. No basta con presentar denuncias; necesita que exista una autoridad dispuesta a resolverlas con independencia. De lo contrario, el partido podría terminar acumulando expedientes que nadie sancione mientras sus adversarios siguen recorriendo el estado, promoviendo su imagen y construyendo candidaturas disfrazadas de cualquier cosa, menos de candidaturas.
Sin embargo, también existe un escenario políticamente interesante. Si Somos MX demuestra que denuncia con el mismo rigor al Verde, al PAN, a Morena, al PRI o a cualquier partido que incurra en las mismas conductas, podría comenzar a construir un activo escaso en la política mexicana: congruencia.
Porque la credibilidad no nace de denunciar únicamente al adversario. Nace cuando se exige el mismo cumplimiento de la ley para amigos y enemigos.
La pregunta de fondo ya no es si Xavier Nava presentará las denuncias. La verdadera incógnita es si las autoridades electorales están dispuestas a demostrar que la ley sigue siendo la misma para todos o si, una vez más, la política terminará imponiéndose sobre el derecho.







