La Fiscalía General de la República (FGR) reconoció que fueron denuncias anónimas las que permitieron desarticular cuatro centros de procesamiento ilícito de combustible en San Luis Potosí, Hidalgo y Morelos, donde fueron asegurados más de un millón de litros de petrolíferos y sustancias químicas. En el caso de San Luis Potosí, una denuncia ciudadana alertó sobre una nave industrial a la que ingresaban constantemente autotanques, dando origen a la investigación del Ministerio Público Federal.
En las últimas semanas también se han asegurado diversas instalaciones utilizadas para el procesamiento ilegal de hidrocarburos, incluidas refinerías clandestinas ubicadas a escasos metros de instalaciones de corporaciones de seguridad y de la Guardia Nacional. En varias de esas zonas, vecinos habían advertido desde tiempo atrás sobre movimientos inusuales y actividades sospechosas.
El reconocimiento de la FGR abre cuestionamientos sobre la capacidad de las autoridades para detectar este tipo de operaciones, incluso cuando funcionaban cerca de instalaciones de seguridad y eran conocidas por habitantes de las comunidades.







