El regreso de Rubén Rocha Moya al gobierno de Sinaloa no es un asunto menor ni puede reducirse a una simple decisión personal del mandatario. Después de 112 días de licencia, el gobernador anunció que retomará el cargo con el argumento de que es su deber cumplir el mandato de las y los sinaloenses y permanecer al frente del Ejecutivo estatal hasta el 31 de octubre de 2027. Sin embargo, el contexto político en el que ocurre su retorno resulta particularmente delicado por los señalamientos provenientes de Estados Unidos sobre sus presuntos vínculos con el Cártel de Sinaloa, acusaciones que Rocha Moya rechaza categóricamente.
El gobernador sostiene que, tras las investigaciones realizadas y conforme a lo informado por la Fiscalía General de la República, no existen elementos que acrediten su participación en algún delito. Esa posición puede ser válida dentro del marco jurídico mexicano, pero el problema político trasciende las fronteras. Si Washington mantiene dudas o considera insuficientes las explicaciones ofrecidas por las autoridades mexicanas, el regreso de Rocha Moya puede convertirse en un nuevo punto de tensión entre México y Estados Unidos. Y en una relación bilateral ya cargada de asuntos sensibles, desde seguridad hasta narcotráfico, cualquier señal de confrontación puede tener consecuencias.
La pregunta de fondo es si el gobierno de Claudia Sheinbaum calculó todas las consecuencias de permitir el regreso de Rocha Moya en estas circunstancias. Más allá de filias partidistas, el caso exige transparencia y una explicación contundente sobre las investigaciones realizadas y los elementos que llevaron a concluir que no existe responsabilidad penal. Porque si el gobierno mexicano considera cerrado el expediente, pero Estados Unidos no comparte esa conclusión, la plaza política puede calentarse todavía más. El regreso del gobernador no sólo pone a prueba a Sinaloa: también representa un nuevo examen para la política de seguridad, justicia y diplomacia del gobierno morenista frente a su principal socio comercial.






