Andrés Manuel López Obrador construyó su movimiento político bajo una premisa que durante años resultó eficaz: sumar liderazgos provenientes de todos los partidos políticos. Lo mismo llegaron “traidores” expriistas, expanistas, experredistas y exmilitantes de Movimiento Ciudadano que encontraron en Morena un vehículo para acceder al poder. Esa estrategia permitió al lopezobradorismo conquistar la Presidencia de la República, obtener mayorías legislativas e influir en la integración del Poder Judicial. La lealtad parecía garantizada mientras el movimiento acumulaba triunfos.
Sin embargo, la historia política demuestra que quien hace de la incorporación de cuadros provenientes de otras fuerzas una práctica constante también asume el riesgo de que la lealtad sea circunstancial. Hoy, el reportaje publicado por The New York Times plantea un escenario que, de confirmarse, representaría el mayor desafío interno para Morena desde su fundación: funcionarios electos del propio partido que, según fuentes consultadas por el diario, estarían colaborando con autoridades estadounidenses para protegerse de eventuales investigaciones.
No se trata de una sentencia judicial ni de pruebas concluyentes. Se trata de una investigación periodística sustentada en fuentes confidenciales, cuya información deberá ser corroborada por las autoridades competentes. Pero el impacto político es innegable. La sola posibilidad de que gobernadores, legisladores y otros funcionarios morenistas estén proporcionando información sobre sus propios compañeros refleja un ambiente de desconfianza dentro del partido gobernante y rompe con la narrativa de unidad que Morena ha proyectado durante años.
Más delicado aún es que el reportaje mencione que la DEA habría impulsado contactos discretos con funcionarios mexicanos y que fiscales estadounidenses ya cuentan con la colaboración de integrantes del crimen organizado extraditados a ese país. Si esa información desemboca en procesos judiciales, Morena enfrentaría una crisis política sin precedentes, no por los ataques de la oposición, sino por las declaraciones de actores que formaron parte de su propia estructura de poder.
Morena enfrenta el riesgo de que sean sus propios integrantes quienes escriban el capítulo más difícil de esa historia. En política, la traición suele ser el precio del poder cuando la lealtad depende más de la conveniencia que de los principios. López Obrador pronto recibirá su merecido.







