Banner AYTOSLP
previous arrow
next arrow

Si algo ha caracterizado al discurso político de Ricardo Gallardo desde el primer día de su gobierno, es la insistencia casi religiosa en la llamada «herencia maldita». No hay obra, inauguración, entrevista o campaña propagandística en la que el gobernador deje de responsabilizar al pasado de todos los males de San Luis Potosí. La herencia maldita se ha convertido en el villano favorito del régimen gallardista y en la excusa perfecta para justificar sus propios errores y alimentar una narrativa que pretende dividir a los potosinos entre buenos y malos.

 

El problema es que la realidad termina por exhibir las enormes contradicciones del discurso oficial.

 

Resulta que los integrantes de esa supuesta herencia maldita son tan perversos y corruptos cuando militan en otros partidos, pero se convierten milagrosamente en políticos ejemplares cuando aceptan ponerse la camiseta verde. Lo que ayer era un lastre para San Luis Potosí, hoy es motivo de orgullo y comunicado oficial.

 

El más reciente boletín del Partido Verde no deja lugar a dudas. El gallardismo presume con bombo y platillo la incorporación de perfiles provenientes del PAN, PRI y Morena, entre ellos ex presidentes municipales, ex candidatos, regidores en funciones, ex dirigentes partidistas y liderazgos empresariales y sociales. Es decir, exactamente la misma clase política que durante cinco años han señalado como responsable del desastre que dicen haber recibido.

 

Una parte importante de la culpa recae en una sociedad. Hay quienes son engañados por la maquinaria oficial de comunicación, pero también hay quienes simplemente han optado por no cuestionar nada mientras continúen recibiendo beneficios políticos, económicos o clientelares.

 

El gallardismo ha demostrado que puede insultar la inteligencia de los ciudadanos.

 

Lo verdaderamente preocupante no es la incongruencia del régimen. La política mexicana está llena de ellas. Lo alarmante es la facilidad con la que una parte de la sociedad acepta la manipulación.