A casi ocho años del inicio de los gobiernos de la mal llamada Cuarta Transformación, al menos 15 escándalos han involucrado a sus integrantes, entre investigaciones, auditorías y denuncias por presuntos desvíos de recursos públicos, conflictos de interés, nepotismo, contratos presuntamente irregulares y narcotráfico. Una larga lista de señalamientos exhibe la dimensión de controversias que han acompañado al proyecto político encabezado por Morena.
Pese a la gravedad de los casos, los resultados judiciales contrastan con la magnitud de las denuncias. Algunas investigaciones han derivado en órdenes de aprehensión o en la separación de funcionarios de menor nivel, pero no han alcanzado a las figuras de mayor jerarquía política. La impunidad continúa siendo el denominador común.
La revisión de EL UNIVERSAL coloca como episodio reciente la renuncia de Guadalupe Taddei Zavala a la presidencia del Instituto Nacional Electoral (INE), en medio de señalamientos relacionados con contratos presuntamente a modo, abuso de funciones, desvío de recursos y enriquecimiento ilícito. Sin embargo, las revelaciones no se han traducido, hasta el momento, en responsabilidades penales firmes. Ocho años de escándalos, una sola renuncia y ningún responsable político de alto nivel en prisión: un balance que alimenta las críticas sobre la existencia de una justicia selectiva y una clase política que, desde el poder, parece mantenerse al margen de las consecuencias.







